Llevo unos días con esta frase dentro de la cabeza. Trato y trato de darle la vuelta, mas no logro nada que me convenza del todo.
Tenía una reflexión sobre el 18 de octubre pero mis pensamientos eran muy ácidos, adolescentes e incendiarios como para compartirlos con el resto. Luego pensé en cómo esta frase podría describir el estado de la sociedad individualista de hoy en día, pero no, hay gente que puede hacer esa reflexión con más amor y respeto que yo.
Entonces ¿adónde voy con esta idea?¿Qué quiere de mí? Pienso y pienso pero no llego a una respuesta clara. Solo recuerdo lo que he vivido las últimas semanas en mi proceso terapéutico, en donde he tenido que revelar un montón de partes mías que me ha costado mucho ver, ya sea por vergüenza o por desprecio. Pero que finalmente soy yo dentro de todas ellas.
Que loco es ver cómo esas cosas que considero desagradables de mi persona van tomando su lugar a medida que las voy aceptando y contribuyen a dar forma a lo que ahora soy. Y finalmente estoy convencido que quererse se trata de eso, no solo apreciar las partes lindas de uno, sino que abrazar y aceptar esas partes nefastas que también me componen.
Creo que esta frase viene a recordarme eso finalmente, como es en ese rechazo a partes de mí mismo dónde encontrar la raíz de mis problemas o de la percepción que tengo de ellos al menos.
O esa es la idea. Ya que aún queda mucho que recorrer, pero eso está bien porque la meta es lo de menos y en el trayecto hay un montón de miguitas que me recuerdan que voy por el sendero correcto.
Y a ustedes, ¿les provoca algo esta frase?
Besitos, nos vemos recorriendo el laberinto