Para celebrar los 10 años de la cafetería, Cairngorm Roasters buscaba ilustraciones originales para tres etiquetas de sus empaques de café en grano. La propuesta se centró en contar una historia visual que conectara el café, su proceso de aprendizaje y el icónico castillo de Cairngorm. Inspirado en la idea de que el café es una forma de alquimia, se desarrolló un relato donde los personajes y las situaciones reflejan esa transformación casi mágica. Cada etiqueta se convirtió en una pieza narrativa dentro de un universo propio, logrando no solo un impacto visual, sino también una conexión emocional con el consumidor. El resultado fue un acierto tanto en redes como en sus tiendas, generando un fuerte engagement y reforzando la identidad de la marca.
















