Para este proyecto, Blue Moon buscaba ilustraciones originales para un libro de cocina inspirado en su producto, con la condición de que cada imagen partiera de fotografías de los platos e integrara la identidad visual de la marca. La propuesta se construyó desde una narrativa veraniega en un país exótico, evocando los matices y la frescura que diferencian a Blue Moon de la competencia. A través de una paleta vibrante y composiciones dinámicas, las ilustraciones no solo cumplieron con el objetivo gráfico, sino que enriquecieron la experiencia del libro con un relato visual que refuerza la esencia de la marca.











