Esta pieza fue creada para acompañar una crónica íntima y poética escrita por Paula Jiménez, en la que relata una experiencia de autodescubrimiento y placer en medio de la naturaleza. El encargo pedía una estética cargada de simbolismo, inspirada en el tarot, lo esotérico y la energía primaveral.
El resultado fue la creación de un naipe original: La Bendecida. Una figura que rinde homenaje al texto desde una paleta cálida y luminosa, evocando la sensualidad, el renacer interior y la conexión con el entorno. La ilustración logra equilibrar lo sagrado y lo cotidiano, dando forma visual a una experiencia profundamente humana.








